Saturday, 28 March 2009

... The Oneyed is the King

¿Has llamado ya?
... No...
Llama.
Jo...
Tú misma.
Es que no me apetece... No quiero verle.
Vale.
¿Esto qué es? ¿Psicología inversa aplicada, lección uno?
No, sólo te digo que deberías ir al oftalmólogo. Y para eso no te queda más remedio que pasar por el médico.
Maldita sea.

Después de varios intentos, cinco misiones fracasadas y un grupo de expedicionarios desaparecidos, tengo cita con Mister Simpático.

Hermanita...
Di.
Aquí hace un calor de muerte y esto tiene pinta de tardar...
¿Un cafelis?
Ya estás tardando.

Tres cuartos de hora y media napolitana de chocolate después, es mi turno.

Buenas tardes. Dime.
Buenas. Venía a que me diera usted un volante para el oftalmólogo -como ya tengo carnet ¡Dududumchás!
¿Por qué?
Porque tengo un callo que me molesta un montón- Pues porque me duele el ojo izquierdo.
Ahá... ¿Y...?
Está todo en el informe de urgencias que te he pasado, cenutrio, léelo, leche- Y me duele la cabeza. -Agh, menos mal. Eso tenías que haber hecho antes, leerlo.
¿Te estás tomando las gotas?
Pues no.
¿Y por qué?
Porque estaba esperando a verle usted.
¿Por qué?
Pues porque es mi médico.
Sí, pero ¿por qué no te has tomado las gotas?
¿Qué le pasa? ¿Ha entrado en bucle o qué? Zanja esto ya, maldita sea- Porque no he tenido tiempo de comprarlas.
Bueno, creo que si te han mandado esto, deberías tomártelo.
Y dále.
De todas formas, que sepas que la cita para el oftalmólogo no te la dan para dentro de tres días, va a tardar. Si ves que se pone peor, tendrás que ir al de urgencias.
Eso tenía que haber hecho antes, así me habría evitado verte el jeto.
A ver... Nombre... Msdbsn... Toma la tarjeta. Ahá... Edad... ¿23?
No, 25.
Bueno, te he quitado dos años, jeje. No está mal ¿no? Jejeje...

Cinco minutos después.

Viti, hija, qué siesa eres. Me he tenido que reír yo.
Pues no te hubieras reído, así habría quedado como lo que es. Un patético sin gracia.
Estaba tratando de ser simpático.
Por mucho que lo intente jamás lo conseguirá. Con tu risa falsa sólo le das falsas esperanzas. Lo mío es duro, pero mucho más solidario con la humanidad.
Cinco minutos más y le clavas el boli en la cara, jajaajajaja!
Ganas no me faltan. Seguro que si tuviera un médico que no me cayera mal, no tendría que verlo tanto.
Seguro que hay una ley de Murphy para esto.

Monday, 23 March 2009

In the Blind's Kingdom...

Comprobado. Diría que pseudocientíficamente. Es como cuando llevas el coche al taller. Hace un ruidito cuando coge las curvas. Ñiiiiiii-ic! Ñiiiiiii-ic! Es conducir el mecánico e ir como la seda. Pues con el médico igual.

Un día, el ojo izquierdo y sólo éste - detalle que no deja de sorprenderme - comienza de madrugada y por las buenas a dolerme como si fuera a reventar. Llora a borbotones y no consigo abrirlo. Intentarlo es insufrible, pero finalmente, y después de quince minutos de suplicio logro abrirlo lo suficiente como para aplicar un colirio. A lo largo del día, siento como si me clavaran un aguja cada vez que parpadeo y un dolor profundo se extiende por toda la cuenca del ojo para agarrarse a la cabeza. Ésta sería la primera de muchas veces.

Será del ordenador. Lo dejo. Sigue.
Será de leer. Lo dejo. Sigue.
Será de la tele. Me meto a monja. ¡Y sigue!

Tras los tanteos y dos últimas semanas fatal, me pregunto ¿será de la alergia...? ¿Es posible que esos pájaros cantando, ese sol deslumbrador, esos locos en pantalón corto y esas piradas en tirantes no fuesen suficiente pista de la llegada de la primavera? Sí, es posible.

Normalmente me adelanto a todo eso. Los estornudos, picores de garganta y dificultades respiratorioas suelen ser una alarma bastante efectiva y anticipada de la llegada de la primavera. Sin embargo, esta vez ha sido diferente y sólo la aparición de un esporádico picor de garganta me ha llevado a plantearme la posibilidad de que mis reacciones alérgicas hayan mutado después de diecisiete años de tratamiento.

Tomo mi medicación y el picor no vuelve, pero la irritación y el dolor ocular vuelven intermitentemente. ¿Podría ser algo más? Podría ser un desprendimiento de retina y será mejor que me vea un médico, me aconseja mi madre. ¡Sí, mamá, no estaba asustada! ¡Gracias por tus comentarios tranquilizadores!

La médico de urgencias me revisa. Tras aplicarme un colorante para comprobar la ausencia de heridas y acojonarme con la visión de una jeringa que sólo serviría para limpiarme con suero, determina que podría ser una conjuntivitis y me receta un colirio antibiótico. Sin embargo, no termina ahí. Me recomienda... Que vea a mi médico de cabecera ¡Mister Simpático!



Continuará...