Saturday, 9 August 2008

Story Mix I

Soy Payasote el Fantasmote. El payaso fantasma ¿o era el fantasma payaso? ¿O el fantayaso… o el payatasma? Bueno, en fin (Reverencia… qué suelo más sucio… Reverencia… mira, un euro… Reverencia…). Soy yo.

Hace un tiempo te conté mi historia. Tú me recuerdas, te lo veo en la cara. Y tú… tú te has olvidado de mí, te lo noto en los ojos. En cuanto a ti… mmm… veamos… ¡Tú no me conoces! Bueno, no importa. Para ti que me recuerdas (besote), para ti que me has olvidado (besito) y para ti que no me conoces (besazo), para todos, todos, todos, absolutamente todos y todas…. PRRRRRUMMMM…. (esto es un redoble aunque suene raro) os voy a contar una historia. Mía, claro. Bueno, mía y de alguien más.

De mi familia. Porque esto de ser payaso es toda una tradición familiar. Yo siempre había creído que mi familia era muy normal y muy aburrida pero dice mi amigo Luisito que de eso nada, monada. Que mi familia es muy rara. Pero yo no sé por qué dice eso.

Mi familia está formada por: mi mamá, mi papá, mi hermana mayor y un señor de marrón que ya estaba en casa cuando mi mamá y mi papá se mudaron y al que todos llamamos tío Don Nadie porque nunca nos ha dicho su nombre.
También viven con nosotros el abuelo José (el papá de mi mamá) y la abuela Santiaga (la mamá de mi papá), que no se hablan desde hace quince años. Dice el abuelo que la culpa es de la abuela, que quiso envenenarle. Pero la abuela dice que eso no es cierto, que lo que pasa es que el abuelo siempre ha sido muy cegato y, en lugar de tomarse el vasito de orujo de todos los días, cogió su vasito de medicina y, claro, se puso malísimo. El abuelo dice que casi lo mata, y la abuela dice que para nada, que como mucho estuvo unos días con retortijones y nada más.
Tras varios días de peleas y gritos, al final, dejaron de hablarse y hasta hacen como que no se ven ni nada. Nosotros ya nos hemos acostumbrado pero a la gente le resulta de lo más extraño.

Hay gente a la que después de contarle esto dice que entiende porqué nos dedicamos al mundo del espectáculo. No sé que querrán decir. Es cierto que nos encanta el circo y que desde los tiempos de Mari Castaña (mi tatara-tatara-tatara-tatarabuela) en los que su padre era bufón en la corte de un rey con cara de estrella, nos dedicamos a hacer reír lo más posible y a llorar. Nosotros, que no la gente. Llorábamos por culpa de los latigazos, las torturas y las facturas. Esto último era lo peor, sin duda.

El día que más lloramos fue cuando tuvimos que dejar nuestra última casa. La vida de payaso está muy mal pagada, y por culpa de las deudas nos vimos obligados a buscarnos otro sitio y otro trabajo. Nadie quería contratar payasos allá donde fuéramos. Siempre estaba el cupo cubierto. "Aquí ya hay suficiente gente haciendo el payaso, no necesitamos más", nos decían. Así que íbamos con las maletas, las bestias y los animales de pueblo en pueblo, de país en país, buscando algo de qué vivir. Ya nos habíamos resignado a tener que hacer otros trabajos.

Una mañana llegamos a las puertas de un castillo. Yo creía que se habían extinguido, pero por lo visto no. ¿Quién iba a pensar que aún había castillos en el siglo XXI? Nos atendió en la puerta un señor muy muy muy mayor. Tenía una sonrisa tan amplia y blanca como la del Gato de Cheshire, tan limpia e inocente como la de Alicia y tan vieja y profunda como la de la Esfinge. Parecía, a la vez, joven y viejo, lleno de tradiciones y abierto a las novedades. Me llenó de confianza y de desconfianza al mismo tiempo. Las sonrisas blancas "Profigate" me provocaban desazón. ¿Por qué alguien querría blanquearse tanto los dientes? En fin, Críspulo El Mago (que así se llamaba el hombre) nos dijo que necesitaban empleados para el castillo y que había notado en nosotros la angustia del parado. Nos acomodó en nuestras habitaciones y nos contó porqué nadie veía castillos cuando iba por la autopista o por la N-V...


Continuará...

6 comments:

Fet said...

Alguien que se llama Críspulo no puede ser un mago serio.

Fet said...

Esténse al agüait.

Max said...

Muy interesante historia. Lástima que la profesión de payaso esté tan mal remunerada, con lo que necesita el mundo unos puñados de sonrisas.
Espero la continuación con impaciencia.

Besosss

Cafeína said...

De dónde sacas tanta imaginación?? Eres mi "tale hero".
Hay profesiones como la de payaso que se están convirtiendo en mitológicas. Lástima que se está empezando a cambiar el pasar un domingo con los niños en el circo por dejarlos delante de la tele ¿con lo que me gustaba a mi el circo!

Güeitin for de continueition

Biz

Shura said...

Añoro cuando hacíamos estas cosas en el blog de Randy, aunque allí nos salían más pornográficas y violentas XD

anton said...

Los secretos de Victoria pueden ser los secretosdefamilia. En estos paises muy diferentes a losde uds, con un idioma común,pero con ese origen arabesco, que nos permite serlatinos,sus secretos son los mismo que los de nosotros.
La de los payasos,muchas veces les permite sonreir la vida,mientras sufren.
Por aquí también nos pasa lo mismo.
www.laleyendadeldorado.blogspot.com