Tuesday, 29 January 2008

Strangers in the Night.



A simple vista parecía una noche cualquiera, pero nada más entrar en el bar y escuchar a la banda tocar I'm gonna live till I die, recordé que aquel viernes empezaba "La semana Sinatra".
El dueño, Fran, esperaba ansioso esa semana todos los años, pero no sólo porque fuese un enamorado de los cincuenta americanos, sino porque era la mejor del año para el negocio.
Celebraba un concurso en el que a lo largo de siete días, varios grupos de música interpretaban canciones de la época ante un jurado, y por supuesto, ante el público y el propio Fran, que era el más duro de roer. Por su conocida afición a Sinatra y por su poder para decir la última palabra, los grupos interpretaban sobre todo canciones suyas. Así el concurso pasó de ser "La Semana de los '50" a "La Semana Sinatra".
El premio no era cualquier cosa. Para el grupo ganador suponía un contrato de un año para tocar en el bar y la posibilidad de renovar otro más, pues quedaban incluidos automáticamente en el certamen siguiente. Como en la Champions.

En un principio, era sólo el placer de disfrutar de la música y del ambiente, pero poco a poco fue juntándose un público amante del estilo y los tiempos más numeroso del habitual e imponiéndose tácitamente una forma de vestir. Aquella semana se dejaban los vaqueros en el armario y se echaba mano del traje. No es que sea algo obligatorio, por supuesto, pero hacerlo te hace sentirte parte del juego. Los que llevábamos años haciéndolo conservábamos la misma ilusión que los que participaban por primera vez. Y es que era imposible escapar de aquel ambiente.

- Buenas noches, Fran. ¿Qué tal?
- Buenas, buenas. Como ves, la cosa empieza fuerte.
- Ya veo... Los chicos van a tenerlo difícil.
- Y tanto. Estos son los primeros y el nivel es estupendo.
- Pero el grupo de Raúl tiene muchos fans por aquí...
- Sí... Yo entre ellos. A quién le va a ser más difícil todo esto va a ser a mí.
- No me gustaría estar en tu lugar...
- ¿Sabes? A mí tampoco... Jajajajaja
- Jajajajaja

Aún era temprano. Las mujeres no suelen ser puntuales. Ignoro si por determinación genética, por falta de organización, por despiste, o por simple mala leche. Y no es raro que hagan esperar por gusto, por el hecho mismo de hacerse esperar. No sería la primera vez que lo sufro. Claro que eran otros tiempos y otras circunstancias. Muchísimo más joven y mucho más pardillo aún. Cuando uno todavía cree que el amor es perfecto, cuando todavía no te han hecho daño ni te has desengañado de nada. Cuando aún estás dispuesto a pasar malos ratos en pos de una supuesta recompensa, porque crees que merece la pena. Cuando uno es inocente y cree que la vida es justa.
Pero aquel muchacho está muy lejos ya, y el hombre que espera ahora no espera nada. Si llega bien, y si no, también. Una noche más. Dos o tres copas, buena música, buenos amigos y buena conversación. Lo mejor de no esperar nada es que si ocurre algo, recibes una alegría, pero si no, no caben decepciones.

Aplausos para la banda. Mientras entran los siguientes y se preparan, echo un vistazo. Muchas caras conocidas y pocas caras nuevas. Es posible que estuviera entre ellas... No puedo estar seguro. Es bastante inquietante. Podría estar viéndome ahora mismo y ser ajeno. Se abre la puerta y entra una mujer. Los siguientes concursantes empiezan a tocar.



Se acerca a la barra y se sienta. Parece que le gusta el sitio.

- Disculpe... Un Martini, por favor.




No hay duda. Es ella.

- Otro para mí.

14 comments:

Fétido said...

Y dale con el martini...

dani (kardone) said...

qué mona ella con su vestidito negro, no? fue una gran elección, sí

...me huele a mí que harán buenas bmiguitas, éstos

un mua, srta

Fétido said...

¿Acaba Frankie cantando Love and Marriage?

tootels said...

joder qué sustaco me ha dado el comienzo de la canción.. ja ja ja ... bonita recreación... que te gusta el seco eh??

Tamaruca said...

¡Que se besen! ¡Que se besen! :D

Tamaruca said...

Por cierto Sr. DuroydesengañadodelamorFran, sepa usted que no todas las mujeres somos impuntuales. Algunas (desgraciadas) como yo, llegan incluso antes de la hora a los sitios y luego se mueren del asco esperando a Chicoduromecreoquetodassoniguales. Además, la mala leche nos activa la imaginación mucho más allá de algo tan simplón como un pequeño plantón.


Ya, Miss- Gracias. Perdona que le eche la bronca a tu personaje pero es que no me he podido aguantar :$

Miss Sinner said...

A ver, calma, no me tildéis de borracha ya. A mí no me gusta el martini, pero por las copas que sostienen no se me ocurría nada mejor ^^'

Y sí, acaba cantando Love and Marriage. Justo después de I won't dance :P

¡Pero no, Tam! ¡Fran es el barman dueño del garito! El prota del relato no tiene nombre, como ella, sólo es una imagen.

Jo, ¿será que no lo he escrito bien?

Mr. TAS said...

miss sinner, sí que lo has egcrito bien, eg que lo leemos con varios martinis en el cuergpo... hip!

Tamaruca said...

Ops... Ha sido fallo mío, no sé porqué le he adjudicado el "Fran" a él y "Miss" a ella, ¡jajaja!

Nanny Ogg said...

Caray, ya me estaba viendo yo en ese bar con un superajustadovestido de los cincuenta... Un montón de tipos con el cigarro en los labios... Música de Frank Sinatra... Qué evocador :)

Besos

El Responsable said...

Pues si es una recreación de los 50 lo normal es que pronto empiecen los tiros (me refiero a los de las pistolas y eso)

Alabastro said...

la corbata... ¿tenía rayas oblicuas?

En serio, fui a comprar una a finales del año pasado, y me miraron "raro" (de forma rara) cuando les dije a las dependientas (eran dos, intentando convencerme)que veía a mi padre con ella: se han vuelto a llevar las rayas.

Tale said...

A mí lo que me gusta más del martini es la chica de los anuncios...

y la aceituna

Carabiru said...

Qué buena idea la del concurso!!
Jejejeje, qué fiera, no me paso por aquí un par de días y se me acumulan las lecturas!!

Salu2