Thursday, 10 January 2008

A Story End.




Parecía que no existía. Lo había dado todo por y para ella durante tanto, tanto tiempo, sin preocuparse de sí mismo, que aquel abandono le cogió por sorpresa. Un buen día, lo dejó tirado en un rincón, sin más, olvidando todos los buenos ratos que habían pasado juntos y las satisfacciones que se habían dado, la buena pareja que hacían y la de cosas que habían logrado crear. Tantas tardes, mañanas y noches en contacto, compartiendo objetivos, borrados con un simple gesto.

Ella sacaba punta y él se mantenía afilado, sarcástica e incisivo, imaginativa y realista. En definitiva, complementarios. Ella tenía una idea y él en un momento la plasmaba en papel. No comprendía qué podía haber pasado, se sentía como siempre, capaz de darlo todo cuando fuese necesario. Notaba que aún tenía dentro de sí lo suficiente como para seguir con ella por mucho tiempo más, pero eso parecía no importar.

Sólo podía haber una explicación... Y es que otro hubiera aparecido en su vida. ¡Si era necesario podía pedir ayuda! ¡Ella sólo tenía que poner lo que necesitara! Estaba abierto a cualquier posibilidad, aunque con ello dejase de estar en contacto directo con sus manos, con su piel y con sus ideas.
Maldita tecnología. Tanto avance había ahondado la distancia que los separaba y en esta ocasión el tiempo no parecía ser un buen aliado. Otras veces estuvieron separados, temporadas en las que necesitada de espacio incluso ni se veían, pero siempre terminaron juntos, regresando a la magia de aquella relación silenciosa si acaso rota alguna vez por leves susurros, que había dejado su huella en tantos lugares, dibujando luces, sombras, matizadas tonalidades de mundos imaginarios. Una relación que a ella le traía paz y relajación y a él, vida.

Conforme fueron pasando los días, los meses, ella dejó de sacar punta y él de mantenerse afilado. El tándem se había roto. Ahora estaba tirado en un profundo pozo negro sin esperar nada nuevo. Si por lo menos el cambio no hubiese sido tan drástico... Quizá por otro parecido a él... Pero no. Ahí terminaba su existencia, en un cubo de basura por culpa de un ruidoso teclado. Qué dura es la vida de un lápiz.

18 comments:

Fétido said...

Qué crueldad. Qué falta de lealtad. Qué vergüenza.
¿Dónde vamos a ir a parar?

Tale said...

El lápiz baila su danza sobre la rugosa superficie del papel.

Como un genio del patinaje artístico deja su huella en forma de palabras. Con una vida propia.

Nada que se pueda comparar ni de lejos con ese sonido de pasos de ratón por la buardilla qye tiene el teclado.

¿Te das cuenta de los que has hecho?

Tale said...
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dani (kardone) said...

así perdí yo las mayúsculas. y cualquier día de estos pierdo los acentos. suerte que de tanto en tanto aún dibujo. intenté la infidelidad con una tableta, pero falta mucho tacto. jo, con lo bonitpo que es el sonido del grafito rasgado en un buen papel poroso... otr@s vendrán que ya no lo conocerán, pobrecit@s

Dude said...

OHHHHHHH

A tus pies, que relato mas bonito, y al amigo Jack de fondo. A veces tealoviú.

Salu2

Almudena G. Páramo said...

Hubo un momento en mi vida en que todo lo escribía con lápiz. Sentía que nada era definitivo y que de aquella manera tendría la ocasión de borrar lo que quisiera. Quitar de mi escritura -y por extensión de mi vida- aquello que no me hiciera feliz.
Pero luego me cansé de andar soltando virutas, y me cambié a la estilográfica.
Reconozco que en el asunto de escribir soy un poco maniática.
Y en el de vivir también.
Genial relato.

Carabiru said...

Qué bonito.
Pobrecito lápiz, qué penilla me da... voy a por el mío, a usarlo un ratillo.

Salu2

Anonymous said...

Si algo bueno tenía que traer el leer el blog de Randy.
Me entanc el relato, y el estilo a la hora de escibir... es una pasada.

Nunca te compres consola, no vaya a ser que acabes como alguno de nosotros...

Websurfer

Víbora said...

Así sois los humanos: desagradecidos.

Jejejejeje



P.D. Mañana tráete las gafas.

Ruth said...

Perra vida. Uno es el lápiz número uno hasta que aparece un Pilot y lo fastidia todo.

Nanny-Ogg said...

Ays, comprendo muy bien como se siente ese pobre lápiz, a mi me pasó lo mismo. Si le ves dile que se una a mi causa: estoy en lucha contra las nuevas tecnologías, lucho para recuperar nuestra dignidad mancillada. Que piense que siempre hay esperanzas:

El bolígrafo Bic de Nanny

Tamaruca said...

Pues fíjate que, en lo respecta a lápices y/o pinturas de madera, no tengo remordimientos porque una les tiene mucho cariño y los cuido, conservo y utilizo habitualmente. Eso sí, con las plumas... Menos mal que no vuelven a la vida, me ahorcarían. Las espachurro todas, sin excepción. No me duran ni 3 segundos :$

¡Besotes!

shysh said...

Delicioso es escribir con un lápiz recién afilado. Fastidioso tener que afilarlo frecuentemente. Pero una gozada ver cómo traza su línea, como compone las palabras que le vienen dadas tal que si ya supiera lo que tiene que escribir, cómo arquea las líneas, cómo va y viene con carreras cortas para hacer un sombreado, doblándose en las curvas como las motos de carreras.
Gracias Miss, por hacerme pensar en todo eso, cosas sencillas sobre las que no caemos en cuenta. Smuack.

tootels said...

je je je ... muy bonito, de verdad... un besote!!

illeR said...

Yo sigo fiel a los lapices :) Con los ordenadores no se puede dibujar...bueno si se puede......pero donde este un buen lapiz :P

Post -> Me encanta la cancion de Jack Johnson!!!

LA CASA ENCENDIDA said...

Y más si es de esos blanditos que hay que tener mucho tiento para sacarle punta ¡Pobre lápiz! Todo lo que tiene ternura y romanticismo, a veces queda olvidado, pero un pintor o un dibujante, siempre le tendrán a mano, para ellos será imprescindible.
Saludos

El Responsable said...

Vaya, y yo que me esperaba un resurgir del lápiz montándoselo con el sacapuntas.

Miri said...

Jejeje. Muy bueno. No lo hubiera imaginado como un lápiz, vaya.

Un besito,
Miri