Thursday, 31 January 2008

Just Jack.


Ayer me dieron a entender "No persigas sueños y vive como los demás".


Y yo me pregunto... ¿Como qué demás?





Me estoy cansando de hacer siempre lo que se espera de mí.


Tuesday, 29 January 2008

Strangers in the Night.



A simple vista parecía una noche cualquiera, pero nada más entrar en el bar y escuchar a la banda tocar I'm gonna live till I die, recordé que aquel viernes empezaba "La semana Sinatra".
El dueño, Fran, esperaba ansioso esa semana todos los años, pero no sólo porque fuese un enamorado de los cincuenta americanos, sino porque era la mejor del año para el negocio.
Celebraba un concurso en el que a lo largo de siete días, varios grupos de música interpretaban canciones de la época ante un jurado, y por supuesto, ante el público y el propio Fran, que era el más duro de roer. Por su conocida afición a Sinatra y por su poder para decir la última palabra, los grupos interpretaban sobre todo canciones suyas. Así el concurso pasó de ser "La Semana de los '50" a "La Semana Sinatra".
El premio no era cualquier cosa. Para el grupo ganador suponía un contrato de un año para tocar en el bar y la posibilidad de renovar otro más, pues quedaban incluidos automáticamente en el certamen siguiente. Como en la Champions.

En un principio, era sólo el placer de disfrutar de la música y del ambiente, pero poco a poco fue juntándose un público amante del estilo y los tiempos más numeroso del habitual e imponiéndose tácitamente una forma de vestir. Aquella semana se dejaban los vaqueros en el armario y se echaba mano del traje. No es que sea algo obligatorio, por supuesto, pero hacerlo te hace sentirte parte del juego. Los que llevábamos años haciéndolo conservábamos la misma ilusión que los que participaban por primera vez. Y es que era imposible escapar de aquel ambiente.

- Buenas noches, Fran. ¿Qué tal?
- Buenas, buenas. Como ves, la cosa empieza fuerte.
- Ya veo... Los chicos van a tenerlo difícil.
- Y tanto. Estos son los primeros y el nivel es estupendo.
- Pero el grupo de Raúl tiene muchos fans por aquí...
- Sí... Yo entre ellos. A quién le va a ser más difícil todo esto va a ser a mí.
- No me gustaría estar en tu lugar...
- ¿Sabes? A mí tampoco... Jajajajaja
- Jajajajaja

Aún era temprano. Las mujeres no suelen ser puntuales. Ignoro si por determinación genética, por falta de organización, por despiste, o por simple mala leche. Y no es raro que hagan esperar por gusto, por el hecho mismo de hacerse esperar. No sería la primera vez que lo sufro. Claro que eran otros tiempos y otras circunstancias. Muchísimo más joven y mucho más pardillo aún. Cuando uno todavía cree que el amor es perfecto, cuando todavía no te han hecho daño ni te has desengañado de nada. Cuando aún estás dispuesto a pasar malos ratos en pos de una supuesta recompensa, porque crees que merece la pena. Cuando uno es inocente y cree que la vida es justa.
Pero aquel muchacho está muy lejos ya, y el hombre que espera ahora no espera nada. Si llega bien, y si no, también. Una noche más. Dos o tres copas, buena música, buenos amigos y buena conversación. Lo mejor de no esperar nada es que si ocurre algo, recibes una alegría, pero si no, no caben decepciones.

Aplausos para la banda. Mientras entran los siguientes y se preparan, echo un vistazo. Muchas caras conocidas y pocas caras nuevas. Es posible que estuviera entre ellas... No puedo estar seguro. Es bastante inquietante. Podría estar viéndome ahora mismo y ser ajeno. Se abre la puerta y entra una mujer. Los siguientes concursantes empiezan a tocar.



Se acerca a la barra y se sienta. Parece que le gusta el sitio.

- Disculpe... Un Martini, por favor.




No hay duda. Es ella.

- Otro para mí.

Thursday, 24 January 2008

Tetris Effect.

Esta tarde traen la butaca nueva, así que tenemos que reorganizar el salón para que quepa.
¿Ahora?
Sí, ahora. Venga, agarra la mesa.
Cuidado con el brasero...
Quita el puff - reposapies- y ponlo por allí... Madremía... ¿Y esa mancha en la alfombra?
Eso no se quita con la aspiradora.
Habrá que limpiarla...
Te digo yo que no sale.
Habrá que probar...

Tras pasar la aspiradora y restregar con amoníaco, dejando un rico perfume mareante en el aire, la mancha sigue ahí.

Bueno, ya se lo quitarán cuando la llevemos a la tintorería. A girarla.
Que conste para siempre que esa mancha es originaria del sitio paterno y no del mío.
Vaaaa... La mesa y los reposapiés. Ya está.
Y el brasero? ¿Cómo lo enchufamos? Porque el cable no llega.
Sí llega... ¿Ves? Hala.
Sí, hombre. Ahí en medio lo vas a dejar...
No pasa nada, si cuando pongamos la butaca no se notará.
Que queda horrible, papá. No puedes poner ese horroroso enchufe múltiple ahí.
¿Entonces cómo lo ponemos? ¿Eh? No hay otra manera, porque si no, la lámpara no llega
Hum... ¿A qué me recuerda esto...?






Ea. Ya sólo falta la butaca.

Pero aquella tarde la butaca no llegó. No sería hasta la mañana siguiente...

Venimos a traer un sillón.
Sí, sí, pasen. Por aquí, déjenlo ahí.
Humpf! Cuidado con la puerta... Arf... Ya está.
¡Prrriiiiin! ¡Pasa de nivel!
¿Disculpe?
Nada, nada... ^^'

Tuesday, 22 January 2008

Blind Appointment.



No es la primera vez que hago esto. Debería estar relajada, tranquila, después de todo ¿qué tengo que perder? Si no funcionara, como mucho una media hora de mi vida, tampoco es para tanto... Pero si funcionara... ¡Calla! ¡No te montes películas! Mejor no echar los perros al monte todavía, las ilusiones mejor dejarlas para dormir...

Ains... Si es que no debí quedar... Porqué le diría que sí... Desde luego, siempre te pasa lo mismo. Cuando debes hacer las cosas, no las haces, y cuando no... Así son las hostias que te das, de órdago...

Después de todo, menos mal que me decidí por el vestido. La primera impresión es importante. Si me hubiese puesto traje habría parecido muy seria y muy formal... Con los vaqueros daría una impresión de "pasaba por aquí" o que no me importa en absoluto y que tengo mejores cosas que hacer... y tampoco es eso... Lo mejor, el vestidito negro. Ni muy llamativo ni muy soso, elegante, con clase, pero actual. Exacto. Y nada de estridencias en el pelo o en la cara, así no tienes que estar retocándote nada... Sencilla...

Quizá debí pedirle al taxista que me acercara más... Estos zapatos no son de caminar mucho... A lo mejor llego pronto y no se ha presentado aún... ¿Qué hora es? Bueno, tú tranquila, eres puntual... ¿Cómo me dijo que le reconocería...? Agh, no me acuerdo... ¿Me dijo que llevaría sombrero o le dije yo que lo llevara? ¿En qué quedó? Qué cabeza tengo...

Mmm... Vaya, sí que se está bien aquí... Buena música y buen ambiente... Por lo menos tiene buen gusto. Si va mal, me costará irme... Creo que iré pidiéndome una copa...

- Disculpe... Un Martini, por favor.





- Otro para mí.

Oh...

Monday, 21 January 2008

PC's Anatomy.

Y por fin la espera terminó.

- ¡Doctor! ¡Doctor! Dígame, por favor ¿qué es lo que tiene? ¿Cómo está?
- Siéntese, por favor.
- ¿Es grave?
- Hemos hecho todo lo que podíamos por él.
- Oh, no...
- Realizamos el trasplante del sistema a Linux como estaba previsto, pero lo rechazó.
- Dios mío...
- De momento no podemos hacer mucho más. Llevamos a cabo una exploración y durante el proceso entró en coma.
- ¿Y ahora? ¿Qué le ocurrirá?
- Ahora mismo está en cuidados intensivos a la espera de llevarlo ante el especialista.
- Bien... Pero... ¿Cree que hay posibilidades de...?
- Tengamos paciencia... Y esperanza. Lo recuperaremos, no se preocupe.
- Muchas gracias, doctor.


Thursday, 17 January 2008

Houston!



... --- ...
... --- ...


- ¡Comandante! ¡Comandante! ¡Estamos recibiendo un mensaje a través del sistema antiguo!
- ¡¿Cómo?! ¿En MS-DOS?
- Más antiguo aún...
- ¿Más que el MS-DOS? ... ¿?
- Código Morse, señor.
- ¿Qué demonios dice, Teniente? ¿Morse?
- Sí, señor.
- Madrededios... Déjeme ver...
- ...
- Hum... S.O.S... Esto es grave. Rápido, dígale al Capitán que establezca contacto y que pregunte a quien sea qué ocurre.
- Sí, Comandante.






- Ya está, señor. Nos han contestado.
- Traiga...

"Windows ha muerto. Instalación de nuevo sistema. No reinstalación. Repito. Nuevo sistema. Todos los datos almacenados perdidos. Necesitaremos tiempo para recuperar la máquina. Hasta entonces cerradas comunicaciones. Fin del mensaje."

- Hay que avisar al General de todo esto para que ponga en alerta al Alto Mando, es necesario poner en marcha el procedimiento de sustitución del sistema.
- Sí, señor.


Poco después, el Alto Mando conoce la situación...

Fssh... Pantalla en negro.
¿Eing? ¿Esto qué es? A ver la batería... Está bien. No sé qué...
¡Chas! Pantallazo azul: El sistema ha encontrado un error, etc...
¿¡¿Pero qué...?!? ¡Mecagoentólgüindousylamadrequeloparió! Nada... Ni reiniciar ni nada... Los archivos a la mierda. Se acabó. Este fin de semana pongo Linux.

Thursday, 10 January 2008

A Story End.




Parecía que no existía. Lo había dado todo por y para ella durante tanto, tanto tiempo, sin preocuparse de sí mismo, que aquel abandono le cogió por sorpresa. Un buen día, lo dejó tirado en un rincón, sin más, olvidando todos los buenos ratos que habían pasado juntos y las satisfacciones que se habían dado, la buena pareja que hacían y la de cosas que habían logrado crear. Tantas tardes, mañanas y noches en contacto, compartiendo objetivos, borrados con un simple gesto.

Ella sacaba punta y él se mantenía afilado, sarcástica e incisivo, imaginativa y realista. En definitiva, complementarios. Ella tenía una idea y él en un momento la plasmaba en papel. No comprendía qué podía haber pasado, se sentía como siempre, capaz de darlo todo cuando fuese necesario. Notaba que aún tenía dentro de sí lo suficiente como para seguir con ella por mucho tiempo más, pero eso parecía no importar.

Sólo podía haber una explicación... Y es que otro hubiera aparecido en su vida. ¡Si era necesario podía pedir ayuda! ¡Ella sólo tenía que poner lo que necesitara! Estaba abierto a cualquier posibilidad, aunque con ello dejase de estar en contacto directo con sus manos, con su piel y con sus ideas.
Maldita tecnología. Tanto avance había ahondado la distancia que los separaba y en esta ocasión el tiempo no parecía ser un buen aliado. Otras veces estuvieron separados, temporadas en las que necesitada de espacio incluso ni se veían, pero siempre terminaron juntos, regresando a la magia de aquella relación silenciosa si acaso rota alguna vez por leves susurros, que había dejado su huella en tantos lugares, dibujando luces, sombras, matizadas tonalidades de mundos imaginarios. Una relación que a ella le traía paz y relajación y a él, vida.

Conforme fueron pasando los días, los meses, ella dejó de sacar punta y él de mantenerse afilado. El tándem se había roto. Ahora estaba tirado en un profundo pozo negro sin esperar nada nuevo. Si por lo menos el cambio no hubiese sido tan drástico... Quizá por otro parecido a él... Pero no. Ahí terminaba su existencia, en un cubo de basura por culpa de un ruidoso teclado. Qué dura es la vida de un lápiz.