Wednesday, 1 November 2006






No tengo tiempo, no tengo tiempo... Llego tarde!!



Tuesday, 31 October 2006

Metros y minutos.


Espacio y Tiempo.
Coordenadas de todo suceso. De cada cosa que pasa.
Todo ocurre en un lugar y un momento determinados.
Ya existen máquinas para conducir al ser humano a través del espacio.




Puedes escapar, marcharte, correr tanto que los pies no den más de sí, hasta que las piernas te duelan, resguardarte en otro sitio, esconderte de tu entorno, huir lo más lejos posible, viajar.

Pero no puedes huir del ayer, del hoy, o del mañana.
El pasado se fue, pero no puedes moverlo. El presente esta aquí, es ahora, o ahora, o ahora. Puedes elegir aceptarlo, enfrentarlo o negarlo, pero no puedes elegir el vivirlo. Sólo lo vives.
El futuro es incierto, quieras o no, vendrá, estés o no. Sí puedes elegir vivirlo, pero no cambiarlo, pues no sabes qué cambiar.

¿Para cuándo viajar a través del tiempo?





Hasta entonces, recuerda el ayer, vive el hoy y espera el mañana.




Friday, 27 October 2006

El paquete.




3:27 a.m.

Llevaba horas dando vueltas. ¿Qué hacía?...
¿Y si lo abro y luego lo vuelvo a cerrar...??
Roberto le había entregado ese paquete hacía horas y no dejaba de pensar en cómo y porqué se lo había dado. Cómo... La forma tan misteriosa de dárselo, ese secretismo sobre lo que guardaba... era evidente que había alguien más interesado en lo que fuera que guardase ese envoltorio... Y porqué... ésa era una cuestión que aún no comprendía. Después de tantos años, había vuelto pidiendo su ayuda. Debía de ser algo muy importante para que se atreviese a presentársele de nuevo. ¿En qué podía estar metido ahora? Alguien lo buscaba, y jamás le había visto esos nervios, esa desesperación, esa angustia que tenía transformada la expresión de su cara en... ¿miedo? Puede ser...


5:13 a.m.


No dejaba de dar vueltas. Decidido. Fue hasta el escritorio y sacó las tijeras del cajón, en ese mismo momento iba a desenvolver aquello y ver qué demonios tenía dentro. Raaassss! ¿Qué?? Joder, otro envoltorio... Aquello parecía una broma pesada, y como lo fuera, Roberto iba a arrepentirse con creces. Retiró el envoltorio por completo y pudo ver un sobre pegado al papel que cubría el dichoso paquete. En el sobre se leía "Instrucciones."
Tampoco sería tan grave leerlas... ¿no? Si lo pensaba otra vez, seguramente volvería a dejar el sobre allí y regresaría a la cama a intentar dormir un poco... pero si no leía aquello no podría pegar ojo... así que no lo pensó de nuevo y lo abrió. Sacó la única hoja que guardaba y se dispuso a leerla.
Lo único que decía era que el "receptor" Creo que soy yo... debía acudir en un taxi a la dirección que se especificaba más abajo, con el paquete y en solitario. Le sonaba esa dirección... Era un edificio abandonado que habían querido derribar hacía un par de años, pero que no pudo ser por las acciones de la asociación de vecinos del bloque contiguo, que pretendían proteger la construcción y restaurarla por su interés histórico. Sí... interés histórico... já, había pensado cuando se enteró. Lo único que querían era alimentar los rumores sobre lo que ocurrió en el edificio con las visitas "informativas" guiadas que tenían planteadas. Lo sabía muy bien porque en su día fueron a pedirle que colaborara. Ni de coña.
Pensó que tendría que ir hasta allí, pero ¿le estarían esperando...?¿Sabía Arturo que tenía el paquete y que no sería Roberto quien aparecería...? Dijo que llamaría temprano... Si le había dicho que llamaría es porque Arturo ya sabía quién tenía el paquete... ya sólo era cuestión de esperar hasta que sonase el teléfono. Debía intentar dormir un poco, pero sabía que con esos nervios encima no iba a poder. Así que se sentó en la butaca que tenía cerca de la ventana del salón a esperar esa llamada. Sin darse cuenta empezó a recordar qué era lo que sabía de Arturo. Jamás le había visto. Sólo sabía de él por lo que su madre le había contado.

- Es estupendo. Trabajador, culto, honrado, cercano... Amable, leal, una persona con unos valores firmes, fiel a sus principios y a la gente que quiere... Se podría decir que es un hombre que se ha hecho a sí mismo... Te sonará muy típico, pero es cierto.

Nunca le dijo nada concreto. Dónde nació, cómo le conoció ella, el color de sus ojos, nada... Pero, le hablaba tanto de él, que era como si le conociese de toda la vida. Y ahora, al fin, le vería. No eran precisamente las mejores circunstancias, pero ya nada se podía hacer.


7:09 a.m.


El teléfono le despertó. Se había dormido y ni se había dado cuenta.

- ¿Sí?
- ¿Tiene el paquete?
- ¿Quién es usted?
- ¿Roberto no le dijo que le llamaría?
- Eeeh, sí, sí. Dígame.
- Está bien. Ábralo y mire dentro del sobre. Esté en esa dirección a las 8. No falle.

Y colgó.
No tardó nada en prepararse.
Nada más cerrar la puerta, oye detrás de sí una voz, chirriante y desagradable, que le dice Eh! Se gira y ve a tres tipos en el rellano. Dame ese paquete. El que habló era un tío bajito, pelirrojo, y se notaba en su actitud, en su tono de voz, que era un prepotente y un altanero, y en el hecho de que llevase puestas unas gafas de sol, un estúpido. Los otros dos, la pesadilla de todo sastre: dos armarios enormes con bultos musculosos por todas partes, uno moreno y uno rubio, para hacer honor a la canción, apostados detras del pelirrojo. Iban los tres muy trajeados. No tengo todo el día. Dámelo.Seguramente eran los que perseguían a Roberto, así que no podía fiarse de ellos, en realidad ¿de quién podía fiarse? ¿Tan importante era aquello?

- No quiero tener que hacerte daño, así que será mejor que colabores. - El paquete era poco disimulable, porque, a pesar de ir dentro de una mochila, el peso lo delataba.
- ¿Quién eres?¿Por qué iba a darte nada?
- Eso no te importa, y te conviene dármelo si no quieres pasarlo mal.- Me parece que no, aunque parezcáis los Ángeles de Charlie, no me dáis confianza.

No reaccionaron hasta que alcanzó la escalera sur y comenzó a bajar por ella a trompicones. Estaba claro que el peso del jodido paquete le retrasaría y esos tipos acabarían por alcanzarle. Cuando salió a la calle corrió todo lo rápido que pudo, con toda la fuerza que le dieron las piernas... sin mirar hacia atrás... cada zancada le costaba horrores... se le agitaba la respiración cada vez más al oír sus pasos coreados por los de sus perseguidores... le pisaban los talones... ¡su salvación!¡Un taxi! No dudó en subir a él e indicarle la dirección.
¡Deprisa, deprisa!
No podía dejar que le atrapasen.


7:57 a.m.

El edificio estaba tal y como recordaba. Aún no habían comenzado con las tareas de restauración y se veía abandonado. Era casi la hora, así que no lo dudó más. Empujó el portón principal y éste se abrió con dificultad, arrastrándose por los polvorientos tablones del suelo. El aire estaba viciado, y todo oculto por una espesa sombra, apenas se distinguían las formas allí dentro... Supongo que tendré que acostumbrar la vista... Se adentró aún más y pudo ver el comienzo de la escalera a mano derecha, justo enfrente, un mostrador tras el que se situaría en sus tiempos un portero, y a la izquierda, una puerta cerrada con un letrero: "Trastero".

Allí estaba, de pie, sin saber muy bien qué hacer. ¿Subía las escaleras?¿Iba a la parte trasera del mostrador, al cuarto del portero?¿Esperaba una señal?¿Se acercaría Arturo?¿Cómo sabría que era realmente él? Mientras pensaba en ello, escuchó un silbido. Se asomó al hueco de la escalera y vio una figura asomada por la barandilla, en el último piso.







- Te esperaba. Sube.

Tuesday, 17 October 2006

Volveremos...

Después de la publicidad.
Hasta entonces, pásenlo bien.





P.C.: Ya aprendí a poner vídeos ^^

Wednesday, 11 October 2006

Al andar se hace camino.




Primero fue sólo una adicción, algo a lo que se acostumbró, y que con el paso del tiempo llegó a necesitar. Una droga, un vicio del que no podía prescindir. Años con un cuelgue inconsciente.
Hasta que se dio cuenta de lo dañino que era, de los horribles efectos de dependencia, de falta de libertad, de anulación total de la posibilidad de crecer y ser una persona adulta, del dolor que le producían. Era veneno. Un veneno tan potente que sólo con olerlo destruye el cuerpo y el alma.
Ahí estaba otra vez. Esperándole. No recordaba cuántas veces había estado así, pendiente de una puerta por si por fin la cruzaba y se sentaba a su lado. ¿Hasta cuándo seguiría haciendo el imbécil?¿No has tenido bastante?¿Por qué te haces esto...? Mffff... Ya es inevitable.

Media hora. Dos horas. Esto era demasiado. Me marcho.
- ¿Me cobra el café? - De repente se abre la puerta. Ya llegó.

Refleja cansancio, pero su cara se llena de esperanza al verle. Se acercó hasta allí y permaneció de pie hasta que recibió el gesto de cabeza que le indicó que se sentara.
No hizo ademán de acercarse para estrecharle la mano, darle un abrazo o siquiera un beso. Después de tantos años sin verse, habría sido lógico, pero no en su situación. En la situación en la que se encontraban ambos. Lo más que hizo fue dibujar una leve sonrisa de satisfacción porque estuviera allí, porque hubiera acudido a pesar de todo. Cuando llamó tenía la seguridad de que acudiría, pero al retrasarse, sospechó que no le esperaría.
Pero no fue así. Allí estaba.

- ¿Qué tal estás?
- Bien, dentro de lo que cabe. - No era necesario ningún preámbulo. ¿A qué estaba esperando para decirle qué quería a estas alturas del partido? - Bueno, dime ¿qué ocurre? Me tienes en vilo.
- Necesito tu ayuda. Es por trabajo, no te preocupes.
- No lo hago. Pero tu trabajo no tiene nada que ver con el mío, así que no sé...
- Lo sé, por eso nadie vendría a buscarte - Su gesto era de preocupación y angustia, pero por otra parte, de cierto alivio por encontrar lo que parecía una salida. La cosa se estaba poniendo misteriosa, y algo que no soportaba eran los misterios... y la gente que se las da de misteriosa. - Quiero que te hagas cargo de un paquete. ¿Lo harás?
- Espera un momento. ¿Un paquete...? ¿Qué clase de paquete?... ¿Quién vendría a buscarme por hacerme cargo de un "paquete"? Ya sabes que no me gustan los misterios... ni que me mientan.
- No voy a mentirte. Al menos... esta vez no.
- Eso espero - Ya me has hecho demasiado daño - ¿De qué se trata?
- Necesito que tengas esto, y que te encuentres con la persona que te llamará mañana temprano - Sacó un enorme paquete de la mochila que traía consigo y se lo pasó por debajo de la mesa. Era rectangular, y pesaba una tonelada, kilo arriba, kilo abajo - NECESITO que hagas esto por mí. No puedo confiar en nadie más... por favor.

Le miró a los ojos. Esos ojos castaños suplicantes que en otra época y en otras circunstancias habían conseguido trastornarle, y que, si seguía observándolos, le conducirían a una esclavitud de la que consiguió escapar con mucha dificultad. Desvió la mirada hacia el paquete que ahora tenía entre sus manos.

- No puedo aceptar sin saber qué se está cociendo aquí... ¿Qué pasa? Me dijiste que no me mentirías. Cuéntame, vamos.
- Está bien, está bien. Preferiría que supieras lo menos posible, no quiero ponerte en peligro. Tú sólo tienes que tener esto hasta que recibas esa llamada, encontrarte con esa persona y entregárselo.
- ¿Me utilizas de mensajero...? ¿Sabes que el mensajero es el primero que muere en todas las películas? Con algo de información ya no sería un simple correo... - No podía quedarse sin saber.
- Se trata de la investigación de tu madre. - ¿Qué? - Encontré lo que ella buscaba antes de morir. Pero no sólo lo quería yo... ahora saben que lo tengo y vienen a por mí... tampoco puedes quedártelo porque podrían encontrarte... por eso tienes que entregárselo a Arturo cuando le veas. Prométeme que lo harás... PROMÉTEMELO.
- Vale, vale, tranquilízate. Lo haré. - Arturo... ¿qué tenía que ver él con todo esto?

No tardó mucho en despedirse, lo único que le dijo antes de salir por esa puerta fue que no fallara a la cita, que era necesario que Arturo tuviese ese paquete con él.

Esta vez sí le dio un abrazo. No sabían que sería el último.
Ahora sólo quedaba esperar.





Esperar y ver hacia dónde le conduciría este tren.

Tuesday, 10 October 2006

Se hace camino al andar.



Tanto trabajo para nada.
Ahora se acercaba el invierno y debía centrar la atención, no podía permitir que pasara más tiempo sin conseguirlo, pues tenía unos plazos que cumplir. El libro debía estar acabado para mediados de Diciembre y aún tenía sólo unos esquemas, nada concreto.
Era una historia difícil de contar. Necesitaba información, contrastar datos, buscar en archivos, una buena dosis de paciencia, tranquilidad y paz a su alrededor para la redacción.
Pero no sería así. Parecía que hacía falta que necesitase que su vida fuese aburrida, para que no lo fuera. Complicaciones era lo último que necesitaba. Su carrera y su futuro dependían de ese libro. Lo había puesto todo en ello y el editor se lo había dicho.
Había sido tajante.

- Mira, después del primer cuento que publicamos, la editorial esperaba algo más. Ya he mostrado tus otros trabajos y ninguno ha convencido. Si no te esfuerzas con éste, me temo que será el último que te coja para revisarlo.

Así que no lo pensó dos veces. Aquella historia que rondaba su cabeza desde hacía años, pero que nunca se atrevió a plasmar, podría ser su salvavidas. Ahora o nunca.
Sacó del cajón del escritorio sus amarillentos esquemas y empezó a revisarlos. Necesitaría unos retoques, pues había ciertas ideas que ya no le parecían tan buenas, pero en esencia, era la base sobre la que trabajaría. Ahora había más medios a su alcance para hacerse con la información que buscaba, ya que no quería quedarse con la superficialidad de una historia infantil. Deseaba algo más profundo.

Comenzó la recopilación: diccionarios, enciclopedias, atlas, bibliotecas especializadas y archivos. Hizo acopio de información, realizó fichas, esquemas y resúmenes de todo aquello que le interesó y estableció el cuartel general en su salón. Allí, sobre el escritorio, lo dispuso todo: información, ordenador y café.
Se dirigió al equipo de música y puso algo relajante, que le ayudara a concentrarse, se sentó y, tras ordenar los esquemas, se dio cuenta de que no necesitaba nada más. Todo estaba listo.

Un estruendo cruzó la casa.
Un poco más y se le salía el corazón por la boca.

Maldita sea. Había olvidado desconectar el teléfono.
¿Quién demonios será?

- ¿Sí?
- Soy yo, Roberto.
- ¿? ¿Pero qué...?
- Necesito hablar contigo. Es importante... Urgente... que hablemos.
- ¿Urgente...? Hace años que no sé de tí y me llamas así... ahora...
- Lo sé... Pero NECESITO que nos veamos. En el café, en media hora.
- ¿...? ... ¿Estás en la ciudad...?
- Date prisa, por favor.


Y tal y como escuchó su voz, dejó de hacerlo. El escalofrío que recorrió su cuerpo la primera vez volvió a sentirlo de nuevo. Tantos años, y venía a llamarle ahora... justo cuando no podía distraerse, cuando nada podía apartarle del trabajo.
Pero, había notado mucho nerviosismo en esa conversación.
Intranquilidad.

¿Qué puede querer?


Mierda. Tenía que averiguarlo.





Friday, 6 October 2006

Alcatraz.


¿Cómo escapas cuando la cárcel está en tu interior?


¿Qué haces si tú eres tu propia cárcel?





Necesito un plan de fuga.
Ya.

Saturday, 30 September 2006

Abismo de piedras y alambre.

Muros, vallas y cercos impiden el paso y la libre circulación. Separan ambientes, territorios, mundos y modos de vida.

Hace más de 45 años se hizo un muro que dividió a una nación en dos. Dos zonas con distintas ideologías, en las que la vida se desarrollaba de forma muy diferente, pero ambas habitadas por personas. Gente a la que se separó de sus conocidos y familiares, a la que se le quitaba o se le ofrecía todo según el lado en el que quedase.


Creíamos que con la caída de ese muro, el mundo cambiaría. Y en cierto modo, había cambiado.


Si no, no habría sido posible que ese muro desapareciese, ya no era el mismo que provocó su construcción. Aquella nación logró reunificarse y prosperar, alcanzar un desarrollo y alcanzar en su totalidad unos niveles de vida y bienestar impensables unos años antes.

El espíritu de paz y buen rollito se había extendido como reguero de pólvora desde los sesenta (el movimiento hippie o el "mayo del 68" son buenos ejemplos de lo extremo del "Peace & Love"), y había impregnado a todos los países. Las barreras se veían como algo que antentaba contra la libertad de movimiento de los individuos, y un atentado contra la libertad en unos momentos como aquellos era algo que no se podía permitir.

Pero la libertad de uno empieza donde acaba la del otro, y si la concesión de una libertad supone un posible ataque contra la seguridad propia, está claro que no va a permitirse que se otorgue esa "peligrosa" libertad. Ahora más que nunca, el tema de la seguridad es lo prioritario. Y todos los países harán lo necesario para mantener esa seguridad y salvarguardarse de los peligros externos.
Hoy, el mayor peligro para los países desarrollados es la existencia de un enorme conjunto de países subdesarrollados, y más que esos países, sus habitantes, deseosos de alcanzar la Tierra Prometida del Primer Mundo. Pero no hay suficiente pastel para todos, y el primer mundo está dispuesto a poner las barreras que hagan falta para evitar la avalancha de golosos inmigrantes.

Hace poco se reforzó la valla entre Ceuta y España. Un límite entre dos mundos, no sólo divididos por su nivel de desarrollo, sino por sus creencias, costumbres e ideologías.
Una divisoria que tiene ya muchos años de vida y que es muy posible que no desaparezca nunca. Una valla que deja muertos, que crea esperanzas. La ilusión de que al otro lado tendrán la vida con la que sueñan. La vida que ven por televisión.Tampoco saben que no es tan bonito como lo pintan.

Enterándome de lo que ocurría en esa valla, me preguntaba ¿cuándo se acabará esto? Eso de poner límites a la gente... ¿no es que estamos en la Era de la Globalización? ¿No es que el futuro es un mundo sin barreras? ¿Por qué entonces se siguen construyendo muros? Por lo que se ve es una globalización interesada.
Para esto sí, que me conviene a mí, me conviene que me compres esto y lo de más allá, que seas mi mercado, que consumas lo que yo produzco para poder seguir manteniendo el ritmo. No vaya a ser que decaiga el nivel de bienestar de MI población.

Pero para esto otro no, no quieras tú también participar de ese comercio, no me quieras vender. Sólo compra. Compra lo que te ofrezco y dame tu riqueza. Pero no vayas a querer entrar en MI país, en mi mundo privilegiado. Ahora construyo un muro. Quedáos allí, seguid con vuestras vidas allá y no vengáis a revolverlo todo.

Si sólo fuera económico, podría solucionarse con ayudas a los países con problemas. Pero no estamos dispuestos a dividir el pastel en más porciones, que luego nos sabe a poco.

Estos muros de dinero, de intereses, tienen una explicación. Es una razón estúpida, pero la hay. Pero hay otros muros a los que no se la encuentro. Ya tiene tiempo. Y su motivación es algo que creí que estaba claro que era algo contra lo que habíamos vencido: La segregación de los pueblos por diferencias raciales y religiosas.




Qué ilusa.


Tuesday, 26 September 2006

Acechaba...

Apenas me di cuenta de que estaba cerca.

Casi había escapado.
La concentración para esta fuga es esencial.

Cada instante es fundamental.
No hay que descuidarse ni un momento.
Es una lucha constante por la libertad, y aquí no hay treguas. A poco que te relajes, vuelve a atraparte, a encerrarte en un castillo sin salida. Un castillo de cristal. Un castillo de espejos deformes. Una cárcel en la que no ves la realidad sino lo que él quiere mostrarte.


Sí, bajé la guardia.
Creía que había llegado al fin a la puerta, que se abría ante mí el camino que me llevaría en la dirección que estaba buscando. Creía que sería libre. Que se alejaría y me dejaría vivir.


Me equivoqué.






Ha vuelto.


Thursday, 21 September 2006

Smog in L.A.

Corría el año 1997...
Representantes de todas las naciones se reunían en una pequeña ciudad japonesa, antaño capital imperial. Allí se habían dado cita para debatir una vez más, una de las cuestiones más importantes para el destino de la Humanidad: el medio ambiente y la contaminación. Era cuestión de vida o muerte. A largo plazo, la inexistencia de una solución tendría resultados fatales para el planeta y para los humanos.

Pero ahora los acuerdos tenían otro color... el color de la legalidad. Se convertía en un contrato la aceptación de los puntos del compromiso. Aunque... no estaba libre de trampa...
Como todo contrato tiene su letra pequeña: el comercio de emisiones.

A pesar de todo, los augurios eran buenos. Desde 1988 se venían manteniendo diversas reuniones en las que apenas se alcanzaba ninguna decisión, y parecía que ahora, transformando esas decisiones en contratos legales, todo se pondría en marcha.

Han sido necesarios muchos convenios más, muchas convenciones después de aquella para detallar los puntos de aquel compromiso para que se tome en serio la cuestión y que el, ya famoso, Protocolo de Kioto sea ratificado por todos los países... ¿Todos? ¡No! Un país de irreductibles paletos resiste hoy y siempre a firmar el acuerdo y dejar de emitir la ingente cantidad de gases que expelen, y lo consigue utilizando la letra pequeña de aquel contrato... el comercio de emisiones. Mediante la compra del excedente del cupo de emisiones de gases nocivos a terceros, este país puede seguir manteniendo su ritmo.

Pero, aaaaaahh, se las prometía muy felices el gigante capitalista. Jamás pudo imaginar que en su seno nacería la rebelión y con la bendición de uno de los más cercanos al Alto Mando.

La mismísima California ha demandado en nombre de toda su población a los seis mayores fabricantes de automóviles del país por contribuir al calentamiento de la Tierra.

El pequeño Estado, cuna del sol, los surferos y los vigilantes de la playa, no está dispuesto a seguir sufriendo los estragos de la contaminación en su más preciada perla: Los Ángeles.

Por ello, porque no permitirá que se pisotee a los habitantes de cuerpos danone de su Estado, y porque se nota que están cerca las elecciones, él ha dado el paso. Se ha enfrentado con la política del Gobierno Imperial y ha pactado por su cuenta.

Sin embargo, el Imperio no está dispuesto a dejar que las ovejas se descarrien, y no permitirá que germine la posibilidad del pensamiento libre entre sus habitantes, que bastante fue el susto ya con el evolucionismo. Ha de proteger la economía nacional, y sobre todo los millones que se embolsa de estrangis con todos los "proyectos" que llevan a cabo (vid. guerras o implantaciones de la democracia y la libertad a terceros).

El futuro es incierto para nuestro héroe.



¿Cómo acabará esta emocionante historia...?
¿Ganará California el juicio contra la General Motors & Cía...?
¿Logrará el intrépido Muchacho su reelección a Gobernador...?
¿Llegará el fin del Imperio y sus ingenuos habitantes podrán descubrir que, con práctica, pueden pensar por sí mismos...?
¿Firmará el Protocolo el nuevo Emperador...?


Continuará...

Actualización:

El Muchacho da su primer paso en la lucha por la defensa de la vida.

Saturday, 16 September 2006

Para no. Por.

Causalidad no Finalidad.

Es un principio en el que creo.

El futuro no se puede adivinar, ni siquiera puedes hacer hipótesis. Puedes imaginar lo que te gustaría que ocurriese y lo que no. Pero en realidad, son sólo cadenas de hechos que se suceden. Una cosa lleva a otra, pero sin una finalidad. Y normalmente, no como deseas.

Las cosas no pasan para que ocurra algo en concreto.

Las cosas pasan porque otras ocurrieron primero.

Es el concepto causa-efecto.

Una ficha no cae para que la siguiente lo haga. Cae porque otra la empujó.

El efecto Dominó.






Y muchas veces ni siquiera sabes de dónde vino el empujón.

Tuesday, 12 September 2006

Caminante, no hay camino.

En ese instante supieron que había llegado el final. Era difícil de asumir.
Tantas cosas en tan poco tiempo. Había pasado todo tan rápido.
Aún así, no podían dejar de recordar que ya sabían que se acabaría.


Cómo se conocieron no viene al caso, o quizá sí, quizá luego, pero no ahora. El hecho es que cuando ocurrió, sintieron que no era algo nuevo, sintieron que no se descubrían por primera vez, sino que ya se habían tratado antes.

Era una sensación extraña. Estar frente a alguien a quien no has visto nunca, pero saber quién es. Un extraño calor recorre tu cuerpo y te invade una mezcla de incomodidad y confianza. Sí, es contradictorio y, por eso, difícil de explicar.
Desde entonces pasaron horas interminables juntos. Retomando charlas que dejaron en el aire, cruzando bromas e ironías al principio e intimidades y sentimientos más tarde. Conforme pasaban los minutos, ambos se sentían más a gusto con el otro. Sentían que podían contar cualquier cosa porque sabían que no serían juzgados. Se aceptaban como eran.

La distancia entre ellos era corta, y se fue reduciendo a lo largo de todo ese tiempo hasta que no hubo nada que los separase. Ni siquiera el aire. Ocurrió sin pensarlo, casi podría decirse que sin quererlo. Al menos conscientemente... porque nunca se sabe lo que esconde una persona dentro de sí, y es muy posible, que en su interior, ambos lo deseasen fervientemente.
Un momento, lo que tarda en cruzar la mente un pensamiento, fue lo que duró la duda, y entonces, se acercaron y unieron sus labios. Una descarga los atravesó y sintieron como si una corriente de lava se derramase dentro de ellos. Las manos se deslizaban sin fronteras, eliminando las barreras artificiales del algodón, deteniéndose en cada recodo del camino, recreándose en cada curva, disfrutando del paisaje de sus cuerpos desnudos.
Habían comprado el billete y estaban haciendo ese camino juntos, sin destinos marcados, ni rutas prefijadas. No importaba nada. No importaba cuándo ni cómo ni a dónde llegar.

Porque lo importante no es atracar en Ítaca, sino lo que vives durante el viaje.

Y ahora que sabían que había llegado a su fin, que sólo les quedaría el recuerdo de lo vivido, deseaban con más fuerza que nunca naufragar.
Perderse y no arribar a puerto.

Sin embargo, no era lo que iba a ocurrir. No llegaban buenos tiempos.
Ni las olas ni el viento les acompañarían y deberían capear el temporal.







Sunday, 10 September 2006

¡Órdago!

Puedes pasar o aceptar la apuesta.
Lo cierto es que no puedes elegir las cartas que te tocan.
Tu mano puede no ser muy buena,
pero debes seguir la jugada.
Reparte el Destino,
ese jugador que siempre tiene ases en la manga.
En cualquier momento puede
llegar la carta que esperas.
Nunca se sabe qué saldrá de la baraja.
Por eso hay que llevar la partida hasta el final.
Puedes arriesgar y poner todo lo que te queda.
Quien no arriesga, no gana.
Podrías perderlo todo.
O ganarlo todo.




Tú hablas.

Thursday, 7 September 2006

¡Un caldito DonSimón!

(Pincha)

Parece que se empiezan a tomar medidas para parar la locura de las modelos esqueléticas. A pesar de que no es mucho, el simple hecho de que se sometan a unos criterios de admisión (fijáos en el juego de palabras que hago, si es que soy tan buena que me asusto) es un primer paso para algo más serio.
Es cierto que un IMC de 18 no es lo que tenemos las mujeres normales, pero tampoco vamos a empezar a echar por tierra todo, hombre, que están empezando a trabajar y no es plan de ponerse criticones.

En un mundo donde se valora la extrema delgadez, vete tú a saber porqué (hay muchas teorías, una de ellas es porque los diseñadores son todos gays y quieren a las mujeres con cuerpos andróginos. Eso es como comer melón con garbanzos. No pega ni con masilla reparatodo. ¿Que por qué las quieren andróginas? Y yo qué sé, coño, es una teoría, hipótesis más bien, que no me la he sacado de la manga yo), que a las modelos se les exija para desfilar en una pasarela internacional (que aunque sea de aquí, es internacional también, conste) unos requisitos mínimos de salud física es todo un logro.


Digo yo, si se realiza una prueba previa en la que eligen a las modelos por su aspecto ¿qué más les da incluir entre esos requisitos que éstas tengan un aspecto saludable y que parezcan verdaderas mujeres y no esqueletos andantes?
No, si en realidad lo que me hace gracia es la coletilla del tal Jesús del Pozo de que "todos los diseñadores coinciden en la importancia que tienen los problemas de alimentación en la sociedad [si tan concienciados están todos ¿por qué ha tenido que ser tomada esta medida por obra y gracia del Estado?? ¿No son ellos lo suficientemente conscientes del problema entonces que necesitan que alguien les diga lo que tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer??] y que aceptan sacrificarse para dar ejemplo".

¡¡¡Sacrificarse!!! Ésa es la perla de toda la frase, chaval.
Que los diseñadores aceptan sacrificarse. Ésa sí que es buena.
Ellos son los que tienen que adaptarse al canon de belleza que exije una apariencia de muertos vivientes, los que viven a dieta permanente y con la presión constante de mantener una imagen y un peso específicos para poder trabajar. No te jode.

¡Huy! si le veo las vértebras a través de la camiseta... ¡contratada!

Tuesday, 5 September 2006

¿Cómo decir...?

Podría ponerme poética:

Como el árido suelo anhela la lluvia,
espera agua que riegue su tierra seca,
una explosión de gotas de vida
que anegue el curso fluvial que la vertebra.

O sólo romántica:

El tacto de la piel cálida,
la unión de la carne palpitante,
el sabor de la humedad,
de esencias que se encuentran,
que se esperan, que se desean.

O podría ser directa e hipócrita, como un anuncio:

Mujer joven desea conocer hombre responsable preferentemente joven,
entre 25 y 35 años, para entablar amistad y ampliar su círculo de conocidos.
No importa el aspecto físico, sólo compartir gustos como la pintura y el Arte figurativo en general, la literatura, el cine independiente, el senderismo, la música rock, la discusión sobre política, la natación, etc.

O podría ser directa y sincera:

Mujer joven busca hombre joven, entre 25 y 35 años, para mantener relaciones sexuales.
Se realizará una prueba previa a la decisión final.
Abstenerse aquellos que no comprendan el concepto de higiene personal.



¿Por qué esta manía de no decir las verdades y lo que realmente deseamos?
¿Por qué darle mil vueltas a todo para llegar a algún destino concreto?
¿Por qué a estas alturas siguen siendo tabú tantas cuestiones?

¿No podemos decir lo que queremos y no pensar tanto en los demás?



Joder, quiero chocolate.




Una buena base para untarlo y lamerlo hasta que me canse.





Saturday, 26 August 2006

El viejo de la música.


Esto es lo mismo que aquella vez que, con 17 ó 18 años, en un supermercado me fijé en que un viejo de unos 80 rondaba por varios pasillos, se giraba y daba media vuelta justo cuando le veía mirarme. No tardé mucho en darle esquinazo y acabar en la sección de música.
Cuando llevaba un rato allí, de repente lo ví.
Se acercó y me preguntó que si necesitaba dinero para comprar el disco, él me lo dejaba.
Mi respuesta fue alta, clara y contundente.

¿Me está siguiendo?? ¿Qué pretende??

Pues lo mismo.
El chantaje es muy chungo.

Me han secuestrado mi cuenta de correo y estoy a la espera de nuevos acontecimientos.
Espero que no me manden una oreja con una nota de rescate...

O un pescado en papel de periódico...
Lucca Brassi duerme con los peces...